lunes, 10 de enero de 2011

Montevideo, capital de la cultura

No muy lejos de acá, pero sí del resto del mundo, existe un lugar muy chico en superficie, pero muy grande en historia. Estamos hablando de Uruguay, pero más precisamente de Montevideo, su capital.
Podemos pensarla como la síntesis perfecta entre un pequeño pueblo y una gran ciudad. Con lo mejor y lo peor de cada uno.
A lo largo y a lo ancho uno se topa continuamente con la tranquilidad de sus playas, sus enormes parques y plazas, sus incontables centros culturales, y también porque no, con la opulencia de sus shoppings, sus grandes y fastuosos hoteles, y sus elegantes restaurantes.
Es sin dudas un lugar donde el equilibrio dice presente, donde las diferencias entre los que más y menos tienen son mínimas. Posiblemente la figura del río sea que la que mejor represente este concepto. De oeste a este, la ciudad se dispone en torno a él, y absolutamente todos pueden apreciarlo, se encuentren en el cerro o en los barrios más residenciales.
Culturalmente rica como pocas, Montevideo se ha convertido en un territorio fértil para el desarrollo de actividades artísticas de toda índole. Grandes escritores, cantantes y pintores han salido de allí, logrando trascender sus fronteras. Todos ellos sin embargo, con una extraña particularidad: Nunca han podido marcharse, y los que sí lo han hecho, siempre han vuelto.
Quizás esa sensación de paz que se respira, sea la que en definitiva termina enamorando a todo aquél que alguna vez la haya visitado.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Amsterdam, ciudad de contrastes

Caminar por las calles de Amsterdam es como transitar una eterna despedida de soltero. Cada paso, cada calle, nos traspolan hacia un mundo de diversión o, para una mente más conservadora, hacia uno de perversión.
Es una ciudad diseñada y pensada para la recreación, donde sin duda la gente joven se siente más identficada. No es casualidad que casi no se vean niños ni gente grande que la recorra. Aún así, no se llega a percibir ni el más mínimo disturbio, y el comportamiento de los mismos que aprovechan lo anteriormente relatado, suele ser impecable.
La presencia policial es prácticamente invisible, y el grado de educación de sus habitantes, con una clara influencia germana, resulta admirable.
Hablamos de contrastes, y no deja de ser curioso como conviven de manera natural cabarets o sex shops, con museos y construcciones de primer nivel. Todos estos paisajes, decorados claro está, por los hermosos y vastos canales que la recorren en todos sus sentidos. Podemos pensar entonces que estamos en presencia de una ciudad de la que nadie puede salir disconforme, de una ciudad que inevitablemente va a dejar una huella en quien la visite.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Machu Picchu, pasado y presente

Es muy poco probable que los incas, civilización que llevo adelante la construcción de esta obra de arte de la arquitectura, supieran que años después su obra sería producto de la admiración de todo un mundo que ni siquiera sabían que existía. Menos podían  suponer entonces, que trascenderían a su época y lograrían conmover a personas de tantos y tan variados rincones del planeta.
Cabe preguntarse: ¿Cuál es el poder que tiene esta ciudadela?. ¿Que tiene de especial, para que americanos, europeos o asiáticos la visiten día a día?.


Una palabra que se acerca bastante a la deseada podría ser "magia".
Los turistas que la visitan suelen sentirse en presencia de la historia misma. Una historia que leyeron o les contaron, pero que claramente no han vivido. Sin embargo, creemos que allí está el secreto. Recorrer sus terrazas es percibir la perfección de sus conocimientos, tan avanzados a la época que vivieron. Caminar los 42 kilómetros que separan el punto cero de la Puerta del Sol, es sentirse protagonistas de esa misma historia, una sensación que puede encontrarse en muy pocos lugares de la tierra.

martes, 7 de diciembre de 2010

París, el escenario de la poesía


Sentarse y ponerse a escribr sobre las características que definen a una ciudad podría resultar una tarea muy pretenciosa. Pensar en los momentos vividos, los lugares visitados o las calles recorridas, un tanto aburrido, sobre todo para alguien que no haya tenido la suerte de estar allí. A partir de esto es que surge una pregunta, ¿De qué manera podríamos empezar a desarrollar un relato más o menos entretenido, de manera de captar rápidamente a un potencial lector? Casi inmediatamente la respuesta que surge es: "Hablando de París".
Puede pensarse que hay muchas ciudades en el mundo que logran ejercer un enorme poder de atracción. Son pocas sin embargo, las que logran enamorar y cautivar a sus visitantes. Porque sin duda alguna la palabra que mejor define a la capital francesa es: "seducción".
Caminarla de sur a norte, y de este a oeste, es estar en presencia de un lugar en el cual todo remite a la poesía y el arte. Cada rincón que la compone sirve como fuente de inspiración a la hora de elaborar los mejores versos y las más lindas melodías. Sus calles, sus ríos y sus monumentos, protagonistas principales de la historia del mundo, brindan un escenario casi perfecto a la hora de contemplar ese cuadro.
Sus restaurantes y sus cafés por otra parte, son el refugio ideal para aquellos que quieren disfrutar de un momento único. Pocas cosas pueden resultar más atractivas que sentarse a leer un buen libro en un bar parisino. ¿O qué más interesante que visitar una típica fonda, tomándose un rico vino y escuchando buena música? Para todo aquél que haya tenido la oportunidad de vivirlo, sin duda alguna que resulta una experiencia única y altamente recomendable.